El artista
Con 23 años de experiencia en pintura, 6 años de estudios en arquitectura y una profunda pasión por el arte, Diana Cojocaru aporta una perspectiva única a la creación de joyas. Diana combina magistralmente técnicas desarrolladas a lo largo de miles de horas de creación, aportando originalidad y autenticidad a cada pieza que crea.


La marca
En esencia, nuestra marca es un viaje de belleza e individualidad. Nos enorgullece que cada joya aporte un toque de cuento de hadas a tu guardarropa. Descubre nuestro universo y permítenos traer a tu vida joyas que te harán sentir como la protagonista de tu propia historia.
La marca
En esencia, nuestra marca es un viaje de belleza e individualidad. Nos enorgullece que cada joya aporte un toque de cuento de hadas a tu guardarropa. Descubre nuestro universo y permítenos traer a tu vida joyas que te harán sentir como la protagonista de tu propia historia.

La maestría
Cada joya comienza como una simple pieza de porcelana cruda, una hoja en blanco para nuestra arte. Con destreza, cada pieza es modelada cuidadosamente a mano, obteniendo su forma única y personalidad. Las piezas son limpiadas con esmero para alcanzar la perfección deseada, luego se colocan en el horno y se someten a una quema a 900 grados Celsius.
Después de esta primera etapa de quema, cada pieza es minuciosamente pintada a mano, cobrando vida a través de una paleta rica de colores vibrantes y detalles complejos. El siguiente paso es el esmaltado, un proceso seguido por una quema a 1250 grados Celsius, que otorga a la joya ese brillo especial.
El final es notable, cada pieza es detallada manualmente con oro de 24k.
En cada etapa de este proceso complejo, interviene la mano de un artista apasionado. Nos enorgullece nuestro compromiso con la originalidad, ya que la mayoría de las técnicas utilizadas han sido desarrolladas en nuestro taller, lo que otorga a nuestras joyas una identidad única. No es un proceso apresurado; invertimos tiempo y cuidado. El nacimiento de una nueva colección puede durar entre seis meses y dos años, dependiendo de su complejidad. Creemos que esta dedicación a la maestría se refleja en joyas que se convierten en mensajeras sutiles de las mujeres que las llevan, una extensión de su propia identidad.

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